lunes, 12 de marzo de 2012

Cinco momentos gastronómicos de mi vida

Como algunos ya sabéis me encanta comer, la buena mesa y disfrutar ante unos buenos manjares con mi pareja, amigos o familia, y por esta razón me gustaría compartir estos cinco momentos que he elegido como algunos de los mejores que he disfrutado ante una buena mesa

Cordero y tarta de queso con galletas chiquilín en Cantalejo (Segovia)

Todo ocurrió después de visitar las cercanas Hoces del río Duratón, se nos hizo tarde y llegamos a este pueblo, paramos en un restaurante que desgraciadamente no recuerdo su nombre y nos dispusimos a comer, estábamos solos y nos pedimos un lechazo que nos sirvieron en cazuela de barro como debe ser. Nos supo a gloria, estaba riquísimo, se deshacía en la boca, un auténtico manjar. lo disfrutamos mucho, nos trataron estupendamente. Pero la sorpresa final estaba aún por llegar, una magnífica tarta que de queso casera con una base de galletas chiquilín. A día de hoy pasados más de 10 años, es una de las mejores que probado, junto a la casera que hace mi mujer de vez en cuando.

En fin, una gran comida, de esas que no te esperas y que te deja un recuerdo imborrable en la memoria.

http://www.turismocastillayleon.com/cm/turcyl/tkContent?idContent=1295

Flan de queso en Casa Frutos, Vega de Pas, Cantabria



En 2007 en nuestra visita a este valle cántabro comimos en el pueblo de Vega de Pas en este restaurante, recomendado por Javi y Zule, esos primos santanderinos a los queremos un montón. En concreto nos recomendaron el flan de queso de postre, en concreto Javi hizo hincapié en ello y no se equivocó. Después de comer unas buenas carnes, véanse las fotos, me dispuse a pedir el flan de marras, y me dijeron que estaba recién hecho y que no estaba frío aún. ¿ Me iba yo a quedar sin probar ese postre recomendado con tanta pasión ?. Pues no, le dije que me lo sirviera y estando templado fue una delicia, estaba suave, dulce, una textura que quitaba el hipo, simplemente uno de los mejores postres que he probado en mi vida. tengo el sabor metido en la cabeza y no se me olvidará nunca.

http://www.mulecarajonero.com/hemos-comido-/31-cantabria/4047-cantabria-vega-de-pas-casa-frutos 

Helado de queso en La Casona de Valfrío en Cuacos de Yuste

Casona de Valfrío

Puente romano
Fue un fin de fiesta a un viaje que empezó en la Sierra de Francia y las Batuecas y acabó en mi querida Extremadura, en concreto en La Vera, en esta casa rural excepcional en un lugar idílico rodeado de robles, gargantas y hasta calzada y puente romano incluido. Cenamos allí en la casa, una cena exquisita, pero lo que recordaré fue el helado de queso casero, hecho por el dueño, el mejor que he probado nunca, una explosión de sabor, con el punto de dulzor exacto.  No podía parar de elogiarlo e incluso le pedí repetir y gustosamente me facilitaron otra ración de esta maravilla. Me dan ganas de coger el coche y presentarme allí de inmediato para probarlo de nuevo.

http://www.lacasonadevalfrio.com/

Las cenas de Koldo en Can Vila, Sant Juliá de Llor, Girona

Can Vila
En nuestras últimas vacaciones veraniegas nos alojamos en esta casa rural en Girona, que nos sorprendió no solo por el lugar donde se encuentra y sus magníficas instalaciones, piscina incluida, sino por la sorpresas gastronómicas que nos esperaban cada noche con las cenas que preparaba Koldo junto a Gloría. El primero en la cocina y la segunda como perfecta anfitriona amenizando las cenas. Recuerdo el pastel de carne, el pastel de patatas con beicon, la quiche, las ensaladas, los postres, todo en esa gran mesa con banco corrido con gente muy variada y buena conversación. Mereció la pena cenar allí casi todas las noches, lo recordaré siempre.

http://www.canvila.info/asp/index.asp?

Las almejas del padre de Javi en Vallespinoso de Cervera, Palencia.

Todo comenzó en un bar de Santander comiendo unas almejas en salsa,  mi mujer y mis primos Javi y Zule. Estaban buenísimas, de chuparse los dedos, y va Javi y dice que las de su padre están aún mejor y que en cuanto pueda me las dará a probar. Pasado poco tiempo quedamos los cuatro en Vallespinoso de Cervera, el pueblo materno, y dicho y hecho Javi cumplió su promesa y trajo unas almejas hechas por su padre de las que recuerdo su sabor y de no poder parar de mojar en esa salsa, lo hacíamos compulsivamente como si nos fuera la vida en ello. Fue un auténtico lujo probarlas estaban de rechupete.

Dedicado a todos aquellos que me han permitido disfrutar de estos momentos