miércoles, 29 de febrero de 2012

Reserva del Bisonte Europeo en San Cebrián de Mudá, Palencia



Debido a mis raíces palentinas me encantaría contaros mi experiencia en este lugar muy cercano al lugar de nacimiento de mi madre, Vallespinoso de Cervera. Esta Reserva del Bisonte Europeo está situada en San Cebrián de Mudá, pueblo con un pasado minero muy acusado, que está intentando darse a conocer con iniciativas tan interesantes y enriquecedoras como esta. Es una manera ideal para sacar del olvido y la despoblación a esta zona rural del norte de Palencia, se generan puestos de trabajo para los lugareños, para que así no emigren a otras zonas con más oportunidades. Estas nuevos proyectos arrastran a turistas que también generan riqueza en la zona, por ejemplo, en casas rurales, restaurantes, tiendas, etc... Me encantó que los guías de la reserva fuera gente joven del pueblo, que trabajaban allí como segundo trabajo, turnándose entre ellos para atenderlo. Ojalá consigan que sea su trabajo en exclusiva y que puedan vivir de ello. Son de allí y se nota que les gustaba lo que hacían.

Les visité el año pasado en el mes de Junio y me sorprendió lo bien preparado que lo tienen. Tienen un centro de visitantes donde te explican con un audiovisual el origen del Bisonte Europeo, el peligro de extinción en el que se encuentran, las dificultades para su reproducción, sus orígenes. Es muy interesante y divulgativo. También te enseñan las costumbres del lugar, como se vivía allí, fotos antiguas de la zona,  su pasado minero, etc; todo muy interesante , sobretodo para la gente más joven, para que se conozca como era el pasado de estas regiones rurales apartadas e inhóspitas, sobretodo en invierno por el clima extremo que hay en este región.

Desde este mismo lugar ya puedes ver, si hay suerte,  a los bisontes, ya que tienen pantallas conectadas a las cámaras que tienen por la reserva. Es un aperitivo porque lo mejor está por llegar. Hay varias opciones para visitar la reserva, a pie, se llega en más o menos 30 minutos, subir en 4x4, en bici o en carreta tirada por caballos; todas ellas con acompañamiento de guía que te explica todo sobre los bisontes. Nosotros elegimos ir a pie y subimos por una pista forestal tendida hasta la zona desde donde se pueden observar los bisontes. El paisaje es espectacular, toda la zona está rodeada de robledales y pastos con las montañas al fondo. Una estampa que por si sola merece la pena visitar, que unido a ver a estos animales en libertad y en un hábitat adecuado, es una experiencia que merece mucho la pena.

En la actualidad tienen 9 bisontes, siete adultos, venidos de Polonia, y dos nacimientos ya en en la reserva. Esto ha sido todo un logro. Pensaba que los bisontes eran más grandes, pero me comentaron que la raza europea es más pequeña y menuda que la americana. nosotros en nuestra retina tenemos la imagen del bisonte americano de las películas. Son bastante altos y más estilizados de lo que me esperaba, con bastante pelaje, muy adecuado para los rigores invernales. Son unos animales imponentes y verles en este lugar tan cerca, ver sus movimientos y como interactúan entre ellos, es una gozada.



Los bisontes se encuentran en una parcela vallada de 200.000 metros cuadrados, rodeados de robles y pastos, tienen una zona de comida, otra de establos y otra zona para poder realizar los cuidados veterinarios que correspondan. Nos comentaron que eran los mejores desbrozadores de la zona, estos animales son capaces de comerse arbustos leñosos con lo que consiguen limpiar los bosques de maleza.  En definitiva es un lugar ideal para ellos, viven como unos reyes.




Este  proyecto no sólo es esta reserva, engloba más como el del Mirador de las Estrellas, un observatorio astronómico, situado en un antíguo cargadero de carbón, restaurado para estos menesteres. También quieren abrir un albergue con habitaciones, se realizan visitas guiadas al Acebal de Comuñas, pretenden acondicionar la mina del pueblo para enseñar como se trabajaba en este lugar. Espero que consigan realizar estos y otros proyectos que quieren llevar a cabo. Os dejo el enlace a su página web para que veáis lo que tienen y lo que quieren hacer.

http://www.mundominer.es/index.php




Desde este humilde artículo quisiera apoyarles en esta iniciativa en la que se han embarcado y que espero llegue a buen término. En esta época de crisis costará, pero seguro que con constancia y con las visitas que podamos hacer por allí, seguro que consiguen todos sus propósitos. Me encantó ver que tenían folletos en el Parador de Cervera de Pisuerga, para que sus alojados pudieran visitarlos. Espero que esto sirva de ayuda.

Dedicado a los trabajadores y emprendedores de esta reserva y a todos los que cuidan de  la Montaña Palentina


viernes, 17 de febrero de 2012

Restaurante Apotheca, Toledo también sorprende en gastronomía.


En un fin de semana de celebración nos dirigimos a Toledo a comer en este restaurante movidos por unas excelentes referencias en TripAdvisor y no nos confundimos. Resultó ser una experiencia gastronómica de primer orden, hasta ese día no había probado un menú degustación y fue un acierto.

Elegimos el menú degustación básico formado por un aperitivo, un entrante, una carne, un pescado, un prepostre , un postre y un petit fours. Le acompañamos también con un maridaje de cuatro vinos que ensalzó aún más el conjunto.

Bodega
Zona de tapeo



Cocina

Comedor


Tenía muchas ganas de probar un menú de este tipo, que te sorprendan, todo empezó con unas preguntas sobre alergias, si nos gustaba o no la casquería y cuál era el punto que mas nos agradaba para la carne y el pescado. No sé si esto será lo habitual, pero a mí me pareció un detallazo.




Detalle comedor

El servicio fue muy profesional, te explicaban  con exactitud cada plato y el vino que le acompañaba, los tiempos entre plato y plato perfectamente medidos, todo en un entorno ideal, un antiguo aljibe abovedado muy acogedor, con las mesas bien separadas para que los comensales se encuentren cómodos, una iluminación suave e intima y una decoración moderna y sencilla que contrasta con un lugar que seguro tendrá su historia como todo en Toledo.


El menú degustación fue el siguiente:

Aperitivo: Crema de calabacín con láminas de espárragos trigueros.


Un aperitivo suave y sabroso con el toque de los espárragos crujientes

Entrada: Sopa castellana actualizada huevo a baja temperatura, crujiente de pimentón, emulsión de cebolla tostada y polvo de jamón.



Quizá lo mejor del menú, una autentica exquisitez, el huevo a baja temperatura en la boca rompiéndose la yema y mezclándose con el caldo produce un sabor y una suavidad que te deja una textura en la boca que nunca había experimentado. Me encantó esta nueva forma de comer esta sopa. Un acierto.

El vino que nos acompañó fue un blanco llamado Albet i Nolla 2010 de variedad Xarello de la zona Costers de L’ordal. Un vino fresco, muy frutal, entraba sólo y acompañaba muy bien a la entrada.

Pescado: Merluza a la romana, emulsión de azafrán, mejillón y crema de hinojo.




Gran pescado, muy buena calidad, el mejillón le da un muy buen punto de sabor y el crujiente de pescado que le acompañaba, simplemente exquisito. Esto último lo comercializaría en formato aperitivo en bolsa como las patatas fritas o cortezas. Un conjunto sabroso y muy rico.

En este caso el vino fue un blanco llamado Martúe 2010 de variedad Chardonnay del Pago Campo de la Guardia, más complejo que el anterior por su toque de barrica. Para el pescado ideal, refuerza el plato.

Carne:  Rable de conejo, puerro asado y su meloso de arroz.



Una delicia, el conejo con su arroz es una mezcla que nunca falla. Esa cremosidad del arroz que absorbe lo que suelta el conejo hace que el conjunto sea sabroso que junto a esa carne tan magra, suave del conejo forman un plato exquisito y redondo. La carne se deshacía en la boca.

En este caso el vino fue un tinto llamado El Albar 2005 de D.O. Toro  un vino de autor que quizá fue el vino más flojo, estaba muy correcto, pero quizá no me aportó nada nuevo, un poco plano. Quizá algo arriesgado, yo me habría ido a alguna denominación de origen más clásica. Me gusto su final, era intenso y diferente, pero no me aporto una mejora al plato.

Prepostre:  Gin tonic deconstruido.



Me gustó muchísimo este chupito de gin-tonic, diferente y rico. Se sale de lo habitual, un acierto en toda regla. Es un cambio muy bueno, no todo tiene que ser sorbete de limón al cava.

Postre: Papayón en dulce, crema de queso añejo, tomillo y pimienta de Sicuani.



Un postre muy diferente, nunca había probado la papaya. Me gusto el toque del helado de queso , le iba muy bien. El toque de los peta-zeta en la boca, sorprende. Quizá otro postre me hubiera gustado más, pero la sorpresa fue agradable, para eso están este tipo de menús.

El vino en este caso fue un moscatel llamado Enrique Mendoza 2010 de D.O. Alicante. Lo probé, pero es que a día de hoy no le saco nada a estos vinos dulces, no me van, esto es una opinión propia y particular.

Petit fours: Tejas caseras.



Se notaban que eran caseras, para acompañar al café son ideales.

En resumen un menú de calidad, sabroso y equilibrado, una experiencia total. Cuando eliges este tipo de menús tienes que ir concienciado, con la cabeza fresca y sin prejuicios para poder disfrutarlo al máximo. No solo es comer, es jugar con los sabores, texturas, olores que habitualmente no puedes hacer. Es algo más, único y diferente.

Soy de buen comer, de buenos platos de cuchara y de carne en abundancia,  me gusta casi todo, pero también me adapto y me encanta este tipo de comida más elaborada y mejor presentada. Tanto la comida más tradicional como la alta cocina es un placer para los sentidos, os animo a probar esta última. Es algo exclusivo y singular, que si se puede, hay que hacer.

Me encanta comer y la gastronomía, probar platos nuevos, que se salen de lo que comes habitualmente, fue una experiencia maravillosa que mi mujer me brindó en nuestra celebración. Gracias por darme este gustazo.