viernes, 11 de noviembre de 2011

Parador de Almagro, convento de lujo para los sentidos








VÍDEO DEL PARADOR DE ALMAGRO


Este convento franciscano del siglo XVI nos recibe con una entrada preciosa, con una fuente rectangular sencilla  en un patio empedrado con una fachada tapizada por la vegetación, este se utiliza como parking para alojados, junto con otro adyacente que parecen las caballerizas del convento.

Lo primero que llama la atención son los 14 patios con los que te recibe este parador singular con sus 55 habitaciones distribuidas en solo dos plantas, una baja, donde se encuentran  todas las zonas comunes (comedor, sala de chimenea, patios, bodega, piscina, etc.) junto a unas pocas habitaciones,  y la primera planta donde se encuentran el grueso de las estancias.

Tiene un mobiliario sencillo, clásico y austero, queriendo emular así al pasado de convento franciscano que envuelve a todo el complejo. Esto no significa que sea incómodo,  todo lo contrario, produce una sensación de calidez y acogimiento que te hace sentir como en casa. Esos maravillosos pasillos para ir a la habitación con los ventanucos hacia los patios, en los que te paras siempre  para echar un vistazo, porque realmente son una maravilla, cada uno diferente al anterior. En definitiva un conjunto maravilloso, cómodo, cálido, tranquilo, un lugar para descansar y relajarte, en un convento lleno de historia en un pueblo precioso que rebosa cultura por todo sus poros.

Como muchos sabéis Paradores se distingue de otras cadenas hoteleras por el trato personalizado y exquisito al cliente y en este parador se mantiene como insignia. Mención especial a su personal de comedor que te tratan con una exquisitez que les distingue de cualquier otro lugar. Siempre con una sonrisa y unos modales de excepción, incluso cuando la cocina tarda un poco más de lo habitual en tener los platos, ellos lo explican claramente con las disculpas pertinentes, a cara descubierta y sin esconderse, esto se agradece y se perdona, son gajes del oficio y cuando se explican es mucho mejor y se comprenden más fácilmente por parte de los clientes.

Destacar la confortabilidad de la habitación, amplia, cómoda, vamos de las que te apetece estar en ella, echarse una siesta, estar leyendo o con el ordenador. Me gustó el azul del techo, la azulejería y el detalle de la pila para el agua bendita que tenían los monjes, dejarlo es un acierto y te recuerdas dónde estás realmente, en un edificio con mucha historia detrás. El baño, quizá algo pequeño, pero con todo lo necesario, me encantan las amenities de paradores, como siempre la ducha y bañera amplias, con un agua caliente de diez, que se regula estupendamente. La temperatura de la habitación genial, y eso que estamos en un convento todo de piedra que se presupone frío, pero nada de eso una temperatura ideal para estar en la habitación. Esta confortabilidad es la diferencia a hoteles de igual calificación, estás como en casa, cómodo y a gusto.

Este parador tiene piscina, ideal para el verano caluroso  y seco de La Mancha. Grande y amplio es el patio donde se encuentra, en estos momentos la están reformando para dar un mejor servicio. Por cierto están trabajando en la remodelación de algunos patios y no se oyó ningún golpe de los trabajadores, hasta en estos detalles Paradores se distingue, para no perturbar el descanso de sus clientes.

Querría mencionar que es un lugar ideal para casarse, me casé en un lugar de este tipo, y es muy agradable y cómodo hacerlo todo en el mismo lugar, un acierto sin duda, Casarse en uno de los patios tiene que ser una maravilla. En recepción encontrarás toda la información para celebrar un evento de estas características, dan muchas opciones.

Si me permitís una recomendación, volver a los pueblos ya visitados anteriormente, y alojarse en el Parador de turno, permite disfrutar más todavía tanto del lugar como del establecimiento elegido. El no tener que visitar de nuevo los monumentos a la carrera para abarcarlos todos, es un lujo, puedes pasear el pueblo o ciudad, conocer su ambiente, su gastronomía, su gente y todo lo que te pierdes en esa primera visita. Por otro lado disfrutas de las excelencias del alojamiento peculiar donde te alojas, lo recorres y lo degustas con más ganas que la primera vez.

No puedo terminar sin mencionar Almagro como un precioso pueblo blanco, enrejado, con esas grandiosas casas, palacios con unos escudos y unas puertas maravillosas. Mención especial a su plaza con soportales y ventanales verdes, es la más bonita que conozco. No os perdáis el Corral de Comedias y el Museo Nacional del Teatro, me encanta el amor y la pasión por el mismo de este pueblo, todo su programa cultural gira en torno a este arte escénico.

La Mancha es un lugar por descubrir para mí y para mi pareja, lo tiene todo naturaleza, arte, gastronomía, literatura, teatro, vino, etc.  No nos podemos perder todo esto. Prometo continuar descubriéndola.

4 comentarios:

  1. Estupendo el parador de Almagro. Estuve en verano, hacía mucho calor pero con su piscina fue más llevadero. Un pueblo muy bonito con bastante cosas para visitar. Muy recomendable, me ha gustado leerte. Inma.

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  2. Del parador de Almagro recuerdo sus largos pasillos con techos altos , sus 14 patios y un ambiente tranquilo y acogedor.Este antiguo convento es un lugar especial y merece la pena alojarse en el.
    Me gusto mucho el pueblo, sobre todo su Corral de Comedias muy interesante.
    Saludos.

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  3. Completa descripción, querido Filustro, de un singular Parador; en prinicipio todos pr el hecho de seR Paradores, pueden serlo, pero existen algunos que sin duda -¡14 patios¡- lo son más.
    Me han gustado mucho las fotos, y uno huebos fritos que han aparecidopor ahí, me han dejado temblando de síndrome de abstinencia ¡que buena pinta!
    Felicita, por favor, en mi nombre a la "estrella invitada",por enseñarnos tan bien la Casa, y que seais felices muchos, muchos años.
    Un abrazo.
    Enrique ("Raimundo de Borgoña")

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  4. Pues he estado hace un mes y además del encantador parador y la plaza mayor hay que ver el corral de comedias, el almacén de Fúcares, el museo del encaje, el museo del teatro, sus iglesias y las cercanas Tablas de Daimiel. Felicidades por el blog

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