lunes, 14 de noviembre de 2011

BODEGAS REAL, REALMENTE UNA BODEGA CON ENCANTO





Lo primero expresar que ha sido un auténtico placer visitar esta bodega familiar, no solo por la característica de que sus propietarios son de una familia extremeña, sino porque el trato cercano e íntimo que nos han proporcionado Mari y Patricia nos ha dejado muy satisfechos.

Es una bodega con tres millones de litros de capacidad en sus depósitos, que comparado con los volúmenes que manejan otras bodegas de la zona de La Mancha, se queda en una bodega pequeña, que no significa menor, sino familiar, con otra concepción del mundo del vino, más directo al cliente y a lo que le gusta.


Se encuentra en la Finca Marisánchez, 800 hectáreas de terreno, de los cuales 280 son de viñedos con unas 500.000 cepas de diferentes variedades predominando un 80% de Tempranillo y un 20% de Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Chardonnay y Viura. El resto está plagado de olivos (también tienen aceite que lo realizan en una almazara de Toledo) y cereal. Todo ello forma un conjunto maravilloso, un paisaje precioso, que con la cercanía del Embalse de la Cabezuela, se realza mucho más, dan ganas de coger una cesta de comida , un mantel y sentarte alrededor de alguna de las encinas junto al pantano y degustar deliciosos manjares con un buen vino de la bodega.
Muy recomendable visitar estos parajes en otoño, el color ocre de las hojas de los viñedos, le dan una gran belleza al lugar. No sabes si es más bonita la vid con el verde de primavera o con el color otoñal de las hojas. Es un dilema fácil de solucionar, hay que visitar viñedos y bodegas en las dos estaciones y punto.

En cuanto a la visita propiamente dicha, fue amena, bien explicada, sin muchos tecnicismos, fácil de entender, ideal para introducirte en el mundo del vino. Como casi siempre ocurre aprendo algo que no había descubierto hasta ahora, como se realizan los vinos rosados y la manera que tiene de depurar y filtrar los vinos blancos. Es interesante saber que el rosado se saca de la uva tinta, de cualquiera de sus variedades, al realizarse menos remontados en los depósitos, por lo que se mezcla en menos ocasiones  con el sombrero (pieles, pepitas, restos vegetales procedentes del prensado de la uva  que se acumulan en lo alto del depósito en el proceso de fermentación del vino). El color intenso del vino tinto lo dan esos remontados del vino en el depósito, con ellos el color del vino coge intensidad, sino se quedaría muy claro y sin cuerpo.

Otra de las cosas interesantes que nos explicaron es que analizan los diferentes terrenos de la finca para saber cuál es el mejor para cada tipo de uva, que junto a la orografía del terreno, es decir,  si está más en llano o en una loma, cambia la humedad y hace que el desarrollo de la uva sea diferente.  Salen dos vinos diferentes según la tierra, las condiciones climáticas, la humedad, aunque el tipo de uva sea el mismo. De esta manera la vendimia se realiza en diferentes fases, según el tipo de uva y las condiciones a las que se ha visto sometida. En esta región manchega se suele recoger la uva en horas donde el sol ya no calienta tanto, para que  llegue lo más fresca posible a bodega para que su tratamiento sea ideal.

Me resulto curioso que los jaulones con las botellas, no están en la propia bodega, sino que se encuentran en Valdepeñas en cuevas, donde por lo visto las condiciones de conservación son mucho mejores para la crianza del vino.

Me gustó el concepto del mundo del vino que tenía  nuestra guía, promulgaba promover la cultura del vino entre los jóvenes, disfrutar bebiéndolo, conociendo los conceptos básicos de la cata, pero sin darle excesiva importancia técnica, lo orientaba más a la percepción sensorial para decidir si un vino esta bien hecho o no. Promulgaba la idea de que los vinos no tienen que ser caros para ser buenos, se puede conseguir la excelencia a un precio razonable.

La bodega tiene una variedad de vinos más que aceptable, tintos jóvenes, crianzas y reservas, blancos, rosados, cavas e incluso moscateles. También comercializan aceite e incluso licores.
También toca el palo del enoturismo, con salones para bodas y eventos, un restaurante llamado El Umbráculo, que por sí solo merece un artículo propio y catas de vinos con una sala blanca impoluta donde degustar, oler y admirar sus caldos. El lugar admitiría un alojamiento, seguro que lo tienen en mente, pero la crisis seguro que lo ha retrasado, por cierto tiene un acuerdo con un alojamiento en Daimiel llamado Hotel Doña Manuela con descuentos importantes, tengo referencias de otra Manuela, mi madre, que se ha alojado allí y me ha comentado maravillas del lugar.

http://www.hoteldemanuela.com/

En definitiva una bodega pequeña, pero con grandes expectativas, busca lo que el mercado demanda, tanto el nacional, como el internacional. Hay que adaptarse a los tiempos y eso salvará al vino que junto al turismo enológico conseguirá mantener todo este mundo en nuestra cultura popular.

Dedicado a Mari y a Patricia, sois un gran activo para la bodega, se nota que os gusta lo que hacéis y lo transmitís. Gracias.

1 comentario:

  1. Es digno de felicitar,el gran trabajo elaborado en el presente blog.
    En nombre de la Bodega y su equipo.Muchas gracias por los gratificantes comentarios que se exponen. Es muy grato, contar con personas que viven cada vivencia o experiencia, con tanto interés y pasión.

    Gracias de corazón.

    Bodegas Real

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