miércoles, 20 de julio de 2011

La Vía de la Plata extremeña


Hace ya tiempo que quería dedicar un artículo a Extremadura, la tierra de mi padre y tras varios periplos conociendo esta tierra de mis antepasados y de conquistadores creo que es justo escribir unas líneas.
La vía de la Plata era en origen una calzada que unía las ciudades romanas de Emérita Augusta - Mérida y Astúrica Augusta - Astorga. Durante su largo recorrido de 430 Kms. la calzada atravesaba a su vez numerosas poblaciones de gran importancia en época romana como Cáparra, Ambracia (Plasencia), Norba Caesarina (Cáceres)..., grandes ríos - Guadiana, Tajo, Tormes - y frondosos valles como el del Jerte o el del Ambroz.
Al contrario de lo que pueda pensarse, nunca se comerció con plata en esta vía pero su nombre primitivo, "Via Delapidata", ha llegado deformado hasta nuestros días.
Actualmente la calzada original está muy deteriorada o ha desaparecido en gran medida debido al paso del tiempo pero aún podemos encontrar lugares que conservan parte de su empedrado original, por ejemplo en Mérida cerca del Museo Nacional de Arte Romano y también en Cáparra donde además de la calzada podemos admirar su arco tetrápilo, único ejemplar de estas características que se conserva en España.
La ruta se puede realizar ahora cómodamente por la autovía de la Plata y de hecho se ha ampliado su longitud abarcando desde Sevilla a Gijón. Además, gracias a Paradores, tenemos la suerte de poder realizar la ruta por Extremadura alojándonos en 4 de las mejores casas de la firma.
Empezando de norte a sur el primer Parador que nos encontramos dentro de la provincia de Cáceres es el de Plasencia situado en un convento gótico del siglo XV. Aquí se pueden visitar su casco histórico, catedral y museo etnológico. Sin olvidar que se trata de la cabecera del valle del Jerte, famoso por sus cerezos y su paisaje. Hay que ir a la plaza a beber vino de pitarra del "Gordo".
A menos de 60 Kms. al sur, la hermosa ciudad de Cáceres, aún mantiene casi intacto gran parte de su trazado medieval. El Parador se ubica en 2 palacios del siglo XIV y ha sido reformado recientemente. No dejéis de pasear por sus calles, entrar a ver aljibe y ver sus numerosas iglesias. Cáceres de noche también merece la pena. Sacad ticket para el trenecito nocturno, es una delicia de paseo.
A continuación, y ya en la provincia de Badajoz, Mérida, con sus restos arqueológicos romanos integrados en la ciudad, su puente sobre el Guadiana y esos grandes monumentos que nos han llegado hasta hoy que son el Anfiteatro y el Teatro Romano. El Parador, que se encuentra en un antiguo convento del siglo XVIII, necesita algunas mejoras y modernización pero sus muros encalados y sus rejas le aportan un particular encanto especialmente de noche. Supone visita obligada el Museo Nacional de Arte Romano para contemplar mosaicos, estatuas y un sinfín de objetos romanos hallados en la Península Ibérica.
Por último, no quería olvidarme de Zafra. Acogedor pueblo pacense donde además de su gastronomía, a la que me he referido en varias ocasiones, son dignas de admirar sus plazas, grande y chica, sus palacios y casas blasonadas y presidiendo todo ello su Parador, emplazado en el majestuoso castillo del siglo XV que fue residencia de los Duques de Feria, señores de la comarca. Recomiendo comer en "Josefina", no os defraudará.
Extremadura es muy grande para abarcarla en un único artículo y me dejo en el tintero otros 3 Paradores muy queridos por mi pero confío que os guste este paseo por la Vía de la Plata extremeña.
(Dedicado a mi padre, extremeño de pro)