martes, 21 de junio de 2011

La Casa Grande


Es uno de los lugares de los que guardo mejor recuerdo porque allí celebré mi boda hace ya casi 7 años. La Casa Grande de Torrejón no fue ni muchísimo menos nuestra primera elección para la celebración de ese día especial en el que las parejas quieren formalizar su relación . Yo particularmente desconocía por completo la historia de este lugar y nunca había visto su interior por lo que poco podía imaginar que dentro de esa manzana en pleno centro de Torrejón de Ardoz se encontraba un lugar tan hermoso y cargado de historia.

Fue mi madre - ay, qué sería de nosotros sin las madres - la que me habló de esta casa y una mañana mi pareja y yo nos decidimos a visitarlo para ver cómo era.

Nuestra sorpresa fue mayúscula. El encargado nos enseñó todas y cada una de las estancias (patios, salones y habitaciones) de esta enorme casa de labor del siglo XV que en sus inicios proveía de productos agrícolas a la corona, después sufrió un terrible abandono, fue bombardeada durante la Guerra Civil y posteriormente restaurada y convertida en el actual complejo hostelero de hoy en día. Nos ofreció distintas posibilidades para la celebración del enlace y aunque todos los salones nos parecieron fabulosos por su decoración y su estilo fue cuando nos mostró el lagar y la bodega anexos al edificio principal cuando los dos supimos que ese era el lugar perfecto para nuestra boda.

La bodega conserva todo su aire medieval con unas grandes tinajas, suelo de piedra y un techo artesonado de madera, desde la parte superior, llamado lagar presidido por una antigua prensa de madera se puede contemplar todo el salón gracias a unos balcones situados en un lateral de la bodega. El cocktail previo y el baile posterior se celebraron en el lagar, la ceremonia en el cuidado patio de estilo toledano mientras que el banquete tuvo lugar en la bodega. Así pudimos aunar una de nuestras aficiones, el vino, al momento especial de nuestro enlace.

Sólo queda añadir que siempre que tenemos la oportunidad nos acercamos a cenar y a pasar la velada del 11 de Septiembre en su agradable y fresco patio acompañados por la música de algún guitarrista en las noches de verano y el murmullo de la fuente. No dejéis de acudir al restaurante, visitar su extensa colección particular de iconos o simplemente alojaros en sus lujosas
habitaciones. Os dejo el enlace por si os interesa reservar mesa o visitar el museo:


Creo que conseguimos una celebración muy emotiva y entrañable a juzgar por las lágrimas de los asistentes y lo recuerdo de un modo muy especial como el inicio de otra etapa en nuestra vida juntos aunque esto sólo ha supuesto el comienzo de otra larga y feliz historia.

2 comentarios:

  1. Un lugar con mucho encanto y además se tiene que comer genial , habrá que ir y no tardando mucho os apuntáis . Un abrazo

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  2. He oído hablar bastante bien de la casa grande aunque no lo conozco . Gracias por enseñarnos un lugar precioso ideal para cualquier celebración . Además la colección de iconos me resulta interesante. Un abrazo.

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