jueves, 16 de junio de 2011

Briones, cuna del vino



Algunos de vosotros ya conocéis nuestra recién adquirida afición por los vinos elaborados en España.
Hace un par de semanas, aprovechando un viaje al norte, tuvimos la oportunidad de visitar la localidad de Briones en La Rioja. Se trata de un pueblo en lo alto de una colina que debe su otrora prosperidad al vino y que cuenta con numerosas referencias y bodegas locales donde se pueden degustar unos excelentes caldos de la denominación de origen de Rioja, la decana de los vinos en España. Desde lo alto se divisan unas bonitas vistas de los viñedos bañados por el Ebro y de los pueblos de Labastida y Haro. De hecho, es aquí donde se graban los exteriores de los capítulos de la serie Gran Reserva, relacionada con el mundo del vino y que se emite los jueves en La 1.


La comarca de La Rioja prosperó rápidamente a finales del siglo XIX debido a la plaga de filoxera que atacó a los viñedos de Europa principalmente a los de nuestros vecinos franceses donde la industria vitivinícola estaba muy desarrollada y que al sufrir la merma de sus cosechas decidieron comprar uva en España para poder confeccionar sus vinos y dar respuesta a la alta demanda de consumo que existía en Europa en aquella época. Las comarcas más beneficiadas por la compra de uva de los bodegueros franceses fueron La Rioja y Cataluña por su proximidad a la frontera.
El crecimiento de las exportaciones de uva al país vecino generó un desarrollo en estas zonas que aún estaban muy poco industrializadas construyendo una línea de ferrocarril exclusiva para este propósito y llegando a ser el municipio de Haro en La Rioja el primero de España en contar con luz eléctrica.


Entretanto, amparados por esta fértil industria, los pueblos de La Rioja alta prosperaron enormemente y una prueba de ello es el casco monumental de Briones. Cuenta con una gran iglesia de estilo barroco, una plaza mayor soportalada y un ayuntamiento instalado en una casa palacio del siglo XVIII con una fachada impresionante que además acoge exposiciones temporales muy interesantes. En una esquina de la plaza mayor también encontramos la antigua botica que es la casa más antigua que se conserva en Briones, y que estuvo en funcionamiento hasta los años 70 del siglo XX.
Paseando por el casco histórico de Briones admiraremos unas espléndidas casonas blasonadas como manda la tradición y aún, hoy en día, podemos comprar vino cosechero en muchas de ellas.

Desde el año 2004, la villa cuenta además con el Museo de la Cultura del Vino, Dinastía Vivanco a las afueras del pueblo. En él se recogen todas las tradiciones ligadas al vino tanto agrícolas, religiosas como sociales. Anexa al museo está la propia bodega Dinastía Vivanco. Ambos edificios, Museo y bodega son visitables pero no tienen el encanto de las bodegas tradicionales y familiares que se pueden encontrar en numerosas casas de La Rioja.
Por último, si me aceptáis una recomendación, no os marchéis de este bello lugar sin probar alguno de los guisos típicos de La Rioja como las patatas a la riojana o las carrilleras estofadas al vino tinto, que seguro no os dejarán indiferentes acompañadas, por supuesto, de un vino de Rioja si es posible elaborado en esta misma localidad que le dará un toque único y especial al menú. Nosotros comimos en Los Calaos de Briones, un restaurante emplazado en una bodega subterránea del siglo XVIII, que cuenta con una amplia carta de vinos y además es alojamiento rural al lado de la Plaza Mayor.
Por todo esto podemos decir que Briones es un pueblo "di vino".

No hay comentarios:

Publicar un comentario