sábado, 14 de mayo de 2011

Vista de Toledo, Parador Conde de Orgaz



¿Quien no conoce la ciudad Toledo? Alguna vez en la vida los españoles hemos ido a visitarla o de excursión escolar o de viaje cultural organizado y el que no ha ido es porque alguna fuerza mayor se lo ha impedido.

En mi caso, mi madre procede de un pueblo a escasos 25 Km de la antigua capital del reino, de la ciudad de las tres culturas y Patrimonio de la Humanidad ni más ni menos, y precisamente por esa cercanía siempre visitábamos a los abuelos en el pueblo y mis padres nunca me llevaban a Toledo con la excusa de lo difícil que es aparcar o lo fácil que es perderse...

Así que yo también descubrí la ciudad por una excursión escolar con 15 años y tengo que decir que en aquella época no me entusiamó demasiado - la edad del pavo me impedía razonar con claridad -. Sin embargo, al volver a visitarla pasados unos años empecé a interesarme por su extensa historia y por los personajes que la habitaron en especial El Greco, ese gran pintor de Toledo cuya obra me encanta y en particular su cuadro "El Entierro del Conde de Orgaz", vaya casualidad, como el nombre de Parador de Toledo.

La iglesia de Santo Tomé en la que se encuentra el cuadro es minúscula comparada con las dimensiones del lienzo pero me encanta que el edificio no le quite protagonismo a la pintura. Ahora, siempre que vamos a Toledo, (la frecuencia de visitas ha cambiado bastante desde mis años escolares y ahora vamos con más asiduidad) me gusta entrar y contemplarlo.

Vistas de Toledo

Otra de sus grandes obras es "Vista de Toledo" y siempre me he preguntado desde donde pintó El Greco esa fabulosa panorámica de la ciudad.

Hace poco más de 1 año volvimos a la ciudad acompañados de nuestros primos de Santander y tras el paseo por las calles y la comida decidimos que era buena idea acercarnos al Parador a tomar un café ya que ninguno de los 4 lo conocíamos. Salimos del centro y nos dirijimos al otro lado del Tajo hacia el cigarral. Al entrar vimos enseguida la cafetería y la salida a la terraza. Pensé: "qué magnífico lugar para situar el Parador, qué privilegiada atalaya". Parecía que se abría una ventana ante mi desde la que contemplar de un vistazo la majestuosidad del emplazamiento de la ciudad y cómo el Tajo la rodea en un abrazo.

Inmediatamente vi la imagen del cuadro de El Greco en mi cabeza; "lo descubrí", seguro que vosotros también.

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