domingo, 15 de mayo de 2011

El cañón del río Lobos, una experiencia con final feliz

Os dejo mi artículo publicado en Paradores Activo de mi experiencia en el Cañón del Río Lobos, un lugar que os recomiendo a todos, un paseo o excursión por allí es único, eso si es entre semana mejor, los findes hay bastante gente.




Un mes de Febrero, de verdad que no me acuerdo de que año, son muchos viajes y la cabeza empieza a fallar, realizamos un viaje a una zona de Soria, llamada el Cañon de Río Lobos, un regalo de la naturaleza para nuestros sentidos. Esta zona llamada el Pinar de Europa es una maravilla y no solo está este cañón sino toda la zona de lo Picos de Urbión, La Laguna  Negra, La Fuentona de Muriel, visitar Catalazañor, Soria (parador más cercano), el Burgo de Osma. La provincia de Soria está despoblada de gente, pero llena de naturaleza y arte.

Ese viaje fue precioso, la primera experiencia de turismo rural te deja un poso muy especial, era una casa rural que llevaba poco tiempo, empezaba a despuntar el turismo rural en España, y esta casa en el pueblo de Casarejos había arriesgado y una familia la había rehabilitado con mucho gusto, y mucha calidez. Habitaciones cada una de un color diferente y con un restaurante maravilloso (atención a la carta de vinos, impresionante). dentro del restaurante tenia la parrilla, y le veías hacer las chuletitas de lechal en el momento. El trato fue estupendo, ellos vivían allí y te hacían estar como en casa.



Había caído una nevada importante hace unos días y quedaban restos de nieve, un frío alucinante se cernía sobre nosotros, pero daba igual nos animamos a realizar la ruta de este cañón tan bonito. Un día despejado de invierno nos arropaba, dejamos el coche en un punto no recuerdo bien el lugar exacto, pero era el inicio natural de la ruta hasta el pueblo de Ucero atravesando todo el cañón que realiza el río.
Al principio era un cañon más abierto, todo verde, mucha agua, se estaba derritiendo la nieve caida hace pocos días y el río iba en algunos puntos desbordado, por lo que resultada algo complicado vadearlo en algunos momentos. El cañón se iba cerrando y los farallones se hacían cada vez más altos, los buitres rondando por nuestras cabezas, por supuesto, hicimos la gracias típica, como nos pase algo ya tienen comida y a los pocos minutos nos encontramos restos de algun animal y estaba en los huesos, los buitres hicieron su trabajo a conciencia. La sonrisa de la broma se nos borró de un plumazo.
Un recorrido precioso, andamos y andamos, pasaron las horas, nuestros sentidos estaban absortos de tanta belleza y nuestros pies empezaban a cansarse. No nos encontramos a casi nadie por la ruta, hasta que nos fuimos acercando al final del camino, el pueblo de Ucero. Claro de repente empezaron a apararecer personas y nos encontramos de bruces con la ermita de San Bartolomé, imponente en un lugar precioso, cercana a una cueva inmensa, que por supuesto como cabra loca que soy me encaramé para ver mejor el paisaje. Resulta que la mayoría de la gente hacia el recorrido desde el pueblo de Ucero a la ermita y vuelta, no la empezaban desde el otro lado como nosotros. Intentamos volver sobre nuestros pasos al punto de partida donde teníamos al coche, pero las cuentas no nos salían, fijo que se nos iba a hacar de noche a la vuelta. Calculamos mal, menos mal que mi mujer es sabia y dijo que fueramos al pueblo de Ucero, a preguntar como volvíamos al punto de partida a por el coche. Si es por mí se nos hace de noche en el cañon y nos comen los buitres. Las mujeres son mucho más cautas y con la cabeza más amueblada que nosotros.

No habia autobuses de un pueblo a otro y tuvimos que pedir un taxi, llamando desde un bar del pueblo. Es lo que les pasa a unos madrileños no acostumbrados a andar por la naturaleza habitualmente. 
En definitiva una ruta espectacular y preciosa. Os la recomiendo, eso si con tiempo, que no os pase lo que a nosotros. Mereció la pena la aventura, el paisaje es idílico, te envuelve y te deja con la boca abierta.


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