martes, 15 de febrero de 2011

Goya 2011. Se mascaba la tensión

Creo que ha sido una de las galas más frías de los últimos años. Ni aburrida, ni graciosa, ni larga, ni corta, ha sido plana. Ha sido una gala estreñida, parecía que nadie quería expulsar lo que realmente llevaba dentro.

Como sabéis, todo esto ha sido motivado por la polémica creada por la dimisión anunciada del presidente de la Academia, Alex de la Iglesia. Y creo que se ha equivocado en el momento. El cine español no está para este espectáculo en este momento. En 2010 la bajada de espectadores como nunca antes ha ocurrido, la falta de conexión con el público joven, la falta de promoción y una falta de unión del gremio (cada uno rema para un lado distinto) ha hecho que haya sido un año horrible para nuestro cine  y no se pueden permitir esta gala, donde deberían promocionarse con un gran espectáculo, innovador y diferente.

Alex de la Iglesia como Presidente de la Academia de Cine esta en su derecho a discrepar con la Ministra y su Ley, pero el espectáculo es lo primero y una gala de 25º aniversario debe ser otra cosa. Las cosas se hacen en su tiempo y forma. Primero la responsabilidad y después las exigencias y críticas. Eso le hubiera legitimado más para defender lo que piensa.

En general, la gala no emocionó, ni siquiera el Goya de Honor. Hubo algún destello de Buenafuente, Corbacho y Segura pero nada más.

La verdad que el cine español esta en un bache muy fuerte, debido a la crisis económica general, a la falta de innovación, a las luchas internas y por la falta de inversión privada. No hay industria cinematográfica. Todo esto agravado por la falta de asistencia general a las salas debido sobretodo a las descargas ilegales en internet.

Lo que dijo Alex de la Iglesia de que Internet es el presente es una verdad como un templo. Pero como  siempre, se llega tarde para legislar de una manera justa las descargas de películas por Internet. La industria no ha sabido reaccionar a tiempo con medidas innovadoras para evitar las descargas o intercambio gratuito de películas. Ya al sector musical le había ocurrido lo mismo y han cometido los mismos errores. No se han adaptado al mercado y sus demandas. Éste reclama accesibilidad a las películas a través de Internet y a un precio asequible.

Vamos a ver, a los españoles, si nos lo dan gratis, lo cogemos, lo tenemos en los genes. Ya sé que el cine es un negocio como otro cualquiera y tiene que dar beneficios, pero han estado años sacando dinero a espuertas sin tener escrúpulos en cobrarte 20 y 30 euros por comprar una película en DVD. Cuando vieron que esto a empezado a bajar, va el gobierno y se inventa lo del canon digital, un impuesto ilegal en su totalidad, debido a que te cobra por los aparatos que reproducen las películas que tú has comprado y pagado anteriormente otros impuestos. Todo ello porque como se ha perdido dinero en las ventas de peliculas y de música, se ha perdido recaudación y se les intenta compensar con el canon. Los perjudicados los clientes, como siempre.

También hay que ponerse en la piel de los creadores; trabajan por sacar adelante una película o un disco, y se ven impotentes al ver que sus creaciones navegan por la red sin producirles beneficios. Lógico que se enfaden, es natural. Esto lleva ya ocurriendo unos años, pero parece que se acaban de dar cuenta, y con la Ley Sinde sólo se pretende prohibir. No es la solución, en este problema hay muchos agentes:


  • La industria del cine. Ésta quiere seguir ganando dinero fácil y lo que tiene que hacer es adaptarse a los nuevos medios de exhibición con precios realmente competitivos.
  • Los proveedores de Internet. La red en España es cara, por lo que los clientes dicen: pues la aprovecho y me descargo pelis. La industria de las telecomunicaciones, mientras siga siendo cosa de tres o cuatro empresas, lo llevamos claro. En Europa, en países con más renta que nosotros, el ADSL es más económico, manda huevos. 
  • Los creadores. Estos deben ofrecer buenos contenidos y así la gente pagará por ellos a un precio justo. Deben luchar juntos y reclamar a la industria y al gobierno que se regule esta situación de una manera justa para todos. 
  • Los usuarios de la red. Estos deben comprender que la cultura no es gratis, que hay que pagar por ella. Deben reclamar un buen sistema para poder acceder a ella de una manera barata, con calidad, pero no gratis. Igual que vas al teatro y pagas, hay que pagar por el cine y la música, eso sí, lo justo y no las salvajadas que se han pagado hasta ahora.
  • Los exhibidores y distribuidores. Estos se tienen que adaptar a los acontecimientos. Hay que ofrecer más cosas cuando vas al cine. Hacer ofertas conjuntas con las palomitas y refrescos, ofertas de tarjetas de puntos para visionados gratis, realizar coloquios despues de las pelis, ofertas conjuntas para cumpleaños, para cenar después del cine... Ir al cine es una experiencia, pero hay que levantar a la gente del sofá con algo más.
  • El gobierno. La forma de consumir cultura, cine en este caso, ha cambiado. Y como siempre se ha llegado tarde y ahora es difícil revertir la situación creada. Por lo tanto hay que legislar con acuerdos con todas los agentes citados anteriormente. Todos tienen que aportar y perder algo, ahí está la clave. El Estado debe garantizar el acceso a la cultura, pero a un precio razonable y justo, con ayuda de los proveedores de Internet y la industria cinematográfica. Los usuarios deben entender que los contenidos no son gratis y que la red no puede ser el medio de compartir esa cultura sin pagar. Detrás hay gente que vive de esto y también tienen derechos. Lo que hay que pedir al gobierno es anticipación y que esté atento a los movimientos del mercado. El siguiente escollo a salvar es el libro electrónico, donde puede pasar lo mismo que con la música y el cine.

En definitiva todos tienen que aportar soluciones viables para que esto remonte. El cine español y mundial se la juega, la manera de consumirlo ha cambiado y se tienen que adaptar sí o sí.

Volviendo a la Gala de los Goya 2011, ésta ha tenido una gran audiencia, menor que en el 2010, pero buena en todo caso. Todo ello creo yo que por el morbo de ver a la Sinde y a Alex juntos. La Gala tiene que ser una fiesta y este año ha sido todo menos eso. Creo que se tienen que reinventar esta clase de galas, no sé cómo, la verdad, pero para eso hay grandes guionistas en el cine, que le den unas vueltas al tema.

En cuanto a los galardonados y ganadores, han tirado por la calle del medio, eso parece, premiando con nueve estatuillas a Pa Negre, una película muy buena, seguro, pero muy limitada en su exhibición a nivel nacional, por lo tanto poco conocida. Todo lleva a pensar que es un castigo al Presidente y a la Vicepresidenta de la Academia.

En resumen, gala plana, descafeinada y con mucha tensión. Hay que ser más positivo y creer más en nuestras posibilidades, hay que promocionarse y crear una industria competitiva.

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