domingo, 13 de febrero de 2011

Crítica Mad Restaurante

Estuve cenando el viernes 11 de febrero en este restaurante y a la experiencia realmente habría que darle un 6, sin más. Reservamos con antelación lo que supone un ahorro del 40%, en el menú de cena,

Esta situado en el Hotel Silken Puerta de América, en la entreplanta, puedes aparcar en el parking del hotel, aunque es un poco caro, es cómodo, de la puerta del ascensor sales a la entrada del restaurante.
La decoración del local es moderna, rectilínea, todo en negros y rojos con diferentes tipos de mesas, incluso una mesa corrida larguísima, curioso la verdad. En las paredes hay cuadros con retratos de actrices de cine, que incluso se venden, tanto los originales como réplicas.

Concentrémonos en lo principal la cena, al solicitar menú te limita, pero la verdad es que casi todo lo que había en él parecía apetitoso.




Elegimos de primero:



  • Huevos rotos con Bogavante al estilo MAD
  • Risotto de pulpo y carabineros al parmesano.


Ambos platos resultaron jugosos y ricos, con una presentación sencilla, pero con falta de bogavante, pulpo y carabineros.

De segundo:


  • Chipirones salteados sobre cama de cebolla y espuma de su tinta
  • Presa ibérica ligeramente ahumada con vinagreta de tomate y melón Canteloupe frito



Como los anteriores de sabor muy ricos, pero por ejemplo los chipirones a mi entender se presentan enteros, y la carne resulto un poco escasa con una presentación en ambos casos un poquito justa.

El postre, brownie casero con helado de Baileys, quizá sea el plato más rico de la noche, aunque este si que realmente se quedo corto de cantidad, aunque la verdad resulto una delicatessen, el helado de Baileys un descubrimiento.

Por otro lado la carta de vinos es muy corta, todos robles y algún crianza. elegimos un Somontano, Cojón de Gato 2009, un tinto con 3 meses en barrica, mezcla de syrah, merlot y cojón de gato. Es un vino fresco, suave en boca, con una acidez final que le deslucía un poco. Quizás sea  un vino más para tapear, maridaba mejor con la presa que con el arroz y mejor con los huevos que con los chipirones.





El servicio estuvo correcto, amable y diligente. El fallo fue la mesa, demasiado pequeña para dos, redonda, por lo que no sabias donde por los brazos, la verdad algo incómodo.

En resumen creo que íbamos con demasiadas expectativas creadas, lo que hizo que nos distrajéramos mirando el restaurante de la planta baja, emulando las conversaciones de los camareros con los clientes, lo pasamos bien. Buena comida, algo escasa en cantidad y caro en relación calidad- precio, Por ese importe se podrían elaborar menús mas completos y heterogéneos. Este restaurante pretende ser asequible con un menú con platos exquisitos, pero en mi opinión se queda corto en el intento. La idea es buena, pero le tienen que dar unas vueltas más.

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