lunes, 16 de abril de 2012

Sorprendente cocina más allá de unas tapas inmejorables


Me ha sorprendido gratamente cenar en el restaurante Cañadío situado en la plaza del mismo nombre en pleno centro de Santander. (http://www.restaurantecanadio.com/santander/index.html#.T4wXtrNNuSo)

Ahora que está tan de moda reivindicar la tapa y el pincho, os recomiendo acceder al interior del restaurante Cañadio para degustar sus pescados fresquísimos, de gran calidad acompañados de una completa carta de vinos. No os arrepentireis. El atún rojo o la lubina fuera de carta no os dejarán indiferentes y como entrante unas croquetas de chorizo lebaniego o de bacalao con una textura tan cremosa que se deshacían en la boca para culminar con un coulant de chocolate o un helado de queso que no defraudaron y pusieron el toque dulce a una cena muy bien servida por el personal del restaurante que no escatimó en detalles.

Os dejo las imágenes de los platos que hablan por sí solas.

Gazpacho de fresas con buñuelos de bacalao
Croquetas cremosas de chorizo lebaniego

Lubina salvaje a la plancha con tomate confitado y salsa de mostaza

Atún rojo marinado a la menta y marcado en la plancha

Coulant de chocolate con helado de mango

En cuanto a la extensa carta de vinos, de todas las denominaciones de origen nacionales así como varios caldos franceses y alemanes, nos decantamos por un albariño afrutado y refrescante llamado Do Ferreiro, muy acorde con los platos en frescura, con un toque afrutado.


En definitiva, una experiencia a la altura del lugar y que me deja un buen sabor de boca de mi visita a Santander.

lunes, 12 de marzo de 2012

Cinco momentos gastronómicos de mi vida

Como algunos ya sabéis me encanta comer, la buena mesa y disfrutar ante unos buenos manjares con mi pareja, amigos o familia, y por esta razón me gustaría compartir estos cinco momentos que he elegido como algunos de los mejores que he disfrutado ante una buena mesa

Cordero y tarta de queso con galletas chiquilín en Cantalejo (Segovia)

Todo ocurrió después de visitar las cercanas Hoces del río Duratón, se nos hizo tarde y llegamos a este pueblo, paramos en un restaurante que desgraciadamente no recuerdo su nombre y nos dispusimos a comer, estábamos solos y nos pedimos un lechazo que nos sirvieron en cazuela de barro como debe ser. Nos supo a gloria, estaba riquísimo, se deshacía en la boca, un auténtico manjar. lo disfrutamos mucho, nos trataron estupendamente. Pero la sorpresa final estaba aún por llegar, una magnífica tarta que de queso casera con una base de galletas chiquilín. A día de hoy pasados más de 10 años, es una de las mejores que probado, junto a la casera que hace mi mujer de vez en cuando.

En fin, una gran comida, de esas que no te esperas y que te deja un recuerdo imborrable en la memoria.

http://www.turismocastillayleon.com/cm/turcyl/tkContent?idContent=1295

Flan de queso en Casa Frutos, Vega de Pas, Cantabria



En 2007 en nuestra visita a este valle cántabro comimos en el pueblo de Vega de Pas en este restaurante, recomendado por Javi y Zule, esos primos santanderinos a los queremos un montón. En concreto nos recomendaron el flan de queso de postre, en concreto Javi hizo hincapié en ello y no se equivocó. Después de comer unas buenas carnes, véanse las fotos, me dispuse a pedir el flan de marras, y me dijeron que estaba recién hecho y que no estaba frío aún. ¿ Me iba yo a quedar sin probar ese postre recomendado con tanta pasión ?. Pues no, le dije que me lo sirviera y estando templado fue una delicia, estaba suave, dulce, una textura que quitaba el hipo, simplemente uno de los mejores postres que he probado en mi vida. tengo el sabor metido en la cabeza y no se me olvidará nunca.

http://www.mulecarajonero.com/hemos-comido-/31-cantabria/4047-cantabria-vega-de-pas-casa-frutos 

Helado de queso en La Casona de Valfrío en Cuacos de Yuste

Casona de Valfrío

Puente romano
Fue un fin de fiesta a un viaje que empezó en la Sierra de Francia y las Batuecas y acabó en mi querida Extremadura, en concreto en La Vera, en esta casa rural excepcional en un lugar idílico rodeado de robles, gargantas y hasta calzada y puente romano incluido. Cenamos allí en la casa, una cena exquisita, pero lo que recordaré fue el helado de queso casero, hecho por el dueño, el mejor que he probado nunca, una explosión de sabor, con el punto de dulzor exacto.  No podía parar de elogiarlo e incluso le pedí repetir y gustosamente me facilitaron otra ración de esta maravilla. Me dan ganas de coger el coche y presentarme allí de inmediato para probarlo de nuevo.

http://www.lacasonadevalfrio.com/

Las cenas de Koldo en Can Vila, Sant Juliá de Llor, Girona

Can Vila
En nuestras últimas vacaciones veraniegas nos alojamos en esta casa rural en Girona, que nos sorprendió no solo por el lugar donde se encuentra y sus magníficas instalaciones, piscina incluida, sino por la sorpresas gastronómicas que nos esperaban cada noche con las cenas que preparaba Koldo junto a Gloría. El primero en la cocina y la segunda como perfecta anfitriona amenizando las cenas. Recuerdo el pastel de carne, el pastel de patatas con beicon, la quiche, las ensaladas, los postres, todo en esa gran mesa con banco corrido con gente muy variada y buena conversación. Mereció la pena cenar allí casi todas las noches, lo recordaré siempre.

http://www.canvila.info/asp/index.asp?

Las almejas del padre de Javi en Vallespinoso de Cervera, Palencia.

Todo comenzó en un bar de Santander comiendo unas almejas en salsa,  mi mujer y mis primos Javi y Zule. Estaban buenísimas, de chuparse los dedos, y va Javi y dice que las de su padre están aún mejor y que en cuanto pueda me las dará a probar. Pasado poco tiempo quedamos los cuatro en Vallespinoso de Cervera, el pueblo materno, y dicho y hecho Javi cumplió su promesa y trajo unas almejas hechas por su padre de las que recuerdo su sabor y de no poder parar de mojar en esa salsa, lo hacíamos compulsivamente como si nos fuera la vida en ello. Fue un auténtico lujo probarlas estaban de rechupete.

Dedicado a todos aquellos que me han permitido disfrutar de estos momentos



miércoles, 29 de febrero de 2012

Reserva del Bisonte Europeo en San Cebrián de Mudá, Palencia



Debido a mis raíces palentinas me encantaría contaros mi experiencia en este lugar muy cercano al lugar de nacimiento de mi madre, Vallespinoso de Cervera. Esta Reserva del Bisonte Europeo está situada en San Cebrián de Mudá, pueblo con un pasado minero muy acusado, que está intentando darse a conocer con iniciativas tan interesantes y enriquecedoras como esta. Es una manera ideal para sacar del olvido y la despoblación a esta zona rural del norte de Palencia, se generan puestos de trabajo para los lugareños, para que así no emigren a otras zonas con más oportunidades. Estas nuevos proyectos arrastran a turistas que también generan riqueza en la zona, por ejemplo, en casas rurales, restaurantes, tiendas, etc... Me encantó que los guías de la reserva fuera gente joven del pueblo, que trabajaban allí como segundo trabajo, turnándose entre ellos para atenderlo. Ojalá consigan que sea su trabajo en exclusiva y que puedan vivir de ello. Son de allí y se nota que les gustaba lo que hacían.

Les visité el año pasado en el mes de Junio y me sorprendió lo bien preparado que lo tienen. Tienen un centro de visitantes donde te explican con un audiovisual el origen del Bisonte Europeo, el peligro de extinción en el que se encuentran, las dificultades para su reproducción, sus orígenes. Es muy interesante y divulgativo. También te enseñan las costumbres del lugar, como se vivía allí, fotos antiguas de la zona,  su pasado minero, etc; todo muy interesante , sobretodo para la gente más joven, para que se conozca como era el pasado de estas regiones rurales apartadas e inhóspitas, sobretodo en invierno por el clima extremo que hay en este región.

Desde este mismo lugar ya puedes ver, si hay suerte,  a los bisontes, ya que tienen pantallas conectadas a las cámaras que tienen por la reserva. Es un aperitivo porque lo mejor está por llegar. Hay varias opciones para visitar la reserva, a pie, se llega en más o menos 30 minutos, subir en 4x4, en bici o en carreta tirada por caballos; todas ellas con acompañamiento de guía que te explica todo sobre los bisontes. Nosotros elegimos ir a pie y subimos por una pista forestal tendida hasta la zona desde donde se pueden observar los bisontes. El paisaje es espectacular, toda la zona está rodeada de robledales y pastos con las montañas al fondo. Una estampa que por si sola merece la pena visitar, que unido a ver a estos animales en libertad y en un hábitat adecuado, es una experiencia que merece mucho la pena.

En la actualidad tienen 9 bisontes, siete adultos, venidos de Polonia, y dos nacimientos ya en en la reserva. Esto ha sido todo un logro. Pensaba que los bisontes eran más grandes, pero me comentaron que la raza europea es más pequeña y menuda que la americana. nosotros en nuestra retina tenemos la imagen del bisonte americano de las películas. Son bastante altos y más estilizados de lo que me esperaba, con bastante pelaje, muy adecuado para los rigores invernales. Son unos animales imponentes y verles en este lugar tan cerca, ver sus movimientos y como interactúan entre ellos, es una gozada.



Los bisontes se encuentran en una parcela vallada de 200.000 metros cuadrados, rodeados de robles y pastos, tienen una zona de comida, otra de establos y otra zona para poder realizar los cuidados veterinarios que correspondan. Nos comentaron que eran los mejores desbrozadores de la zona, estos animales son capaces de comerse arbustos leñosos con lo que consiguen limpiar los bosques de maleza.  En definitiva es un lugar ideal para ellos, viven como unos reyes.




Este  proyecto no sólo es esta reserva, engloba más como el del Mirador de las Estrellas, un observatorio astronómico, situado en un antíguo cargadero de carbón, restaurado para estos menesteres. También quieren abrir un albergue con habitaciones, se realizan visitas guiadas al Acebal de Comuñas, pretenden acondicionar la mina del pueblo para enseñar como se trabajaba en este lugar. Espero que consigan realizar estos y otros proyectos que quieren llevar a cabo. Os dejo el enlace a su página web para que veáis lo que tienen y lo que quieren hacer.

http://www.mundominer.es/index.php




Desde este humilde artículo quisiera apoyarles en esta iniciativa en la que se han embarcado y que espero llegue a buen término. En esta época de crisis costará, pero seguro que con constancia y con las visitas que podamos hacer por allí, seguro que consiguen todos sus propósitos. Me encantó ver que tenían folletos en el Parador de Cervera de Pisuerga, para que sus alojados pudieran visitarlos. Espero que esto sirva de ayuda.

Dedicado a los trabajadores y emprendedores de esta reserva y a todos los que cuidan de  la Montaña Palentina


viernes, 17 de febrero de 2012

Restaurante Apotheca, Toledo también sorprende en gastronomía.


En un fin de semana de celebración nos dirigimos a Toledo a comer en este restaurante movidos por unas excelentes referencias en TripAdvisor y no nos confundimos. Resultó ser una experiencia gastronómica de primer orden, hasta ese día no había probado un menú degustación y fue un acierto.

Elegimos el menú degustación básico formado por un aperitivo, un entrante, una carne, un pescado, un prepostre , un postre y un petit fours. Le acompañamos también con un maridaje de cuatro vinos que ensalzó aún más el conjunto.

Bodega
Zona de tapeo



Cocina

Comedor


Tenía muchas ganas de probar un menú de este tipo, que te sorprendan, todo empezó con unas preguntas sobre alergias, si nos gustaba o no la casquería y cuál era el punto que mas nos agradaba para la carne y el pescado. No sé si esto será lo habitual, pero a mí me pareció un detallazo.




Detalle comedor

El servicio fue muy profesional, te explicaban  con exactitud cada plato y el vino que le acompañaba, los tiempos entre plato y plato perfectamente medidos, todo en un entorno ideal, un antiguo aljibe abovedado muy acogedor, con las mesas bien separadas para que los comensales se encuentren cómodos, una iluminación suave e intima y una decoración moderna y sencilla que contrasta con un lugar que seguro tendrá su historia como todo en Toledo.


El menú degustación fue el siguiente:

Aperitivo: Crema de calabacín con láminas de espárragos trigueros.


Un aperitivo suave y sabroso con el toque de los espárragos crujientes

Entrada: Sopa castellana actualizada huevo a baja temperatura, crujiente de pimentón, emulsión de cebolla tostada y polvo de jamón.



Quizá lo mejor del menú, una autentica exquisitez, el huevo a baja temperatura en la boca rompiéndose la yema y mezclándose con el caldo produce un sabor y una suavidad que te deja una textura en la boca que nunca había experimentado. Me encantó esta nueva forma de comer esta sopa. Un acierto.

El vino que nos acompañó fue un blanco llamado Albet i Nolla 2010 de variedad Xarello de la zona Costers de L’ordal. Un vino fresco, muy frutal, entraba sólo y acompañaba muy bien a la entrada.

Pescado: Merluza a la romana, emulsión de azafrán, mejillón y crema de hinojo.




Gran pescado, muy buena calidad, el mejillón le da un muy buen punto de sabor y el crujiente de pescado que le acompañaba, simplemente exquisito. Esto último lo comercializaría en formato aperitivo en bolsa como las patatas fritas o cortezas. Un conjunto sabroso y muy rico.

En este caso el vino fue un blanco llamado Martúe 2010 de variedad Chardonnay del Pago Campo de la Guardia, más complejo que el anterior por su toque de barrica. Para el pescado ideal, refuerza el plato.

Carne:  Rable de conejo, puerro asado y su meloso de arroz.



Una delicia, el conejo con su arroz es una mezcla que nunca falla. Esa cremosidad del arroz que absorbe lo que suelta el conejo hace que el conjunto sea sabroso que junto a esa carne tan magra, suave del conejo forman un plato exquisito y redondo. La carne se deshacía en la boca.

En este caso el vino fue un tinto llamado El Albar 2005 de D.O. Toro  un vino de autor que quizá fue el vino más flojo, estaba muy correcto, pero quizá no me aportó nada nuevo, un poco plano. Quizá algo arriesgado, yo me habría ido a alguna denominación de origen más clásica. Me gusto su final, era intenso y diferente, pero no me aporto una mejora al plato.

Prepostre:  Gin tonic deconstruido.



Me gustó muchísimo este chupito de gin-tonic, diferente y rico. Se sale de lo habitual, un acierto en toda regla. Es un cambio muy bueno, no todo tiene que ser sorbete de limón al cava.

Postre: Papayón en dulce, crema de queso añejo, tomillo y pimienta de Sicuani.



Un postre muy diferente, nunca había probado la papaya. Me gusto el toque del helado de queso , le iba muy bien. El toque de los peta-zeta en la boca, sorprende. Quizá otro postre me hubiera gustado más, pero la sorpresa fue agradable, para eso están este tipo de menús.

El vino en este caso fue un moscatel llamado Enrique Mendoza 2010 de D.O. Alicante. Lo probé, pero es que a día de hoy no le saco nada a estos vinos dulces, no me van, esto es una opinión propia y particular.

Petit fours: Tejas caseras.



Se notaban que eran caseras, para acompañar al café son ideales.

En resumen un menú de calidad, sabroso y equilibrado, una experiencia total. Cuando eliges este tipo de menús tienes que ir concienciado, con la cabeza fresca y sin prejuicios para poder disfrutarlo al máximo. No solo es comer, es jugar con los sabores, texturas, olores que habitualmente no puedes hacer. Es algo más, único y diferente.

Soy de buen comer, de buenos platos de cuchara y de carne en abundancia,  me gusta casi todo, pero también me adapto y me encanta este tipo de comida más elaborada y mejor presentada. Tanto la comida más tradicional como la alta cocina es un placer para los sentidos, os animo a probar esta última. Es algo exclusivo y singular, que si se puede, hay que hacer.

Me encanta comer y la gastronomía, probar platos nuevos, que se salen de lo que comes habitualmente, fue una experiencia maravillosa que mi mujer me brindó en nuestra celebración. Gracias por darme este gustazo.


viernes, 27 de enero de 2012

EL MILANO REAL Y LA SIERRA DE GREDOS UNA MEZCLA IDEAL

 Fue un viaje realizado en Febrero de 2006 del que tengo muy bien recuerdo, tanto del establecimiento donde nos alojamos, El Milano Real, como el enclave donde se encuentra la Sierra de Gredos.

Cuando viajo en esta época del año, que es bastante a menudo, porque acumulo días después de trabajar festivos en Diciembre, suelen ser viajes para desconectar, descansar, comer y beber bien y disfrutar de los lugares, es una época baja para el turismo, hay poca gente en los sitios, se ve todo muy tranquilo, sin prisas, en mi humilde opinión se saborean, se mastican y se degustan mejor.

En esta ocasión nos dirigimos a Hoyos de Espino, Ávila, un pueblo a los pies de la Sierra de Gredos, ideal para conocer esta zona montañosa del oeste del Sistema Central. Un pueblo serrano de hoy en día, es decir, orientado al turismo rural, me sorprendió la buena cantidad de casas para alquiler completo, me da que en verano tiene que tener mucha vida, como suele ocurrir en muchos lugares de este tipo. Me imagino a muchos madrileños en verano huyendo del calor de la capital para recalar aquí, hacer senderismo, bicicleta, rutas a caballo,  recorrer toda esta zona, bañarse en los ríos con sus magníficas pozas de agua helada y comer ricos manjares como puede ser un buen chuletón de Ávila , unas buenas judías del Barco o unas patatas revolconas con torreznos. Hay una mezcla interesante de pueblo serrano típico con su gente agricultora y ganadera, junto a nuevas o rehabilitadas construcciones para turismo rural, bastante respetuosas arquitectónicamente hablando con el entorno


El pueblo con Gredos al fondo

Hola hola caballito
Sierra de Gredos
















El entorno es idílico, con esas moles de hasta 2500 metros, el río Tormes en su camino inicial  hacia el Duero, unos prados verdes ideales para que el ganado se alimente bien y produzca carne y leche de calidad. Con estas cualidades este lugar es ideal para desconectar, para pasear junto al río por uno de sus numerosos senderos, o si eres buen senderista subir al Circo de Gredos y subir a sus lagunas de origen glaciar.

Quisiera hacer referencia que para llegar Hoyos del Espino pasamos por el Puerto del Pico, un paso natural ya utilizado por los romanos, los cuales dejaron su huella con una calzada romana bastante bien conservada de unos tres kilómetros. Una pena, ese día una niebla espesa no nos permitió una visión más en profundidad de esta obra de ingeniería. Como dice Obélix, estos romanos están locos.

Yo no soy Obelix aunque lo parezca

Vaya rampa

Estos romanos están locos

En nuestra estancia nos alojamos en el Milano Real, una casa ideal para descansar, muy bien decorada, cada habitación con un estilo propio. Tiene habitaciones dobles, doble superior y suite, todas ellas diferentes, os dejo el enlace de su página web.

Precioso jardín y mejor casa



Es un pequeño lujo en este pueblo serrano, tiene unas zonas comunes ideales para el descanso, con chimenea, con biblioteca e incluso tiene un observatorio astronómico, si te gusta el mundo de las estrellas, has acertado. Cuando nosotros estuvimos no había spa, una pena, tendré que volver, es lo que le faltaba para rozar la perfección.

Salón para el descanso

Biblioteca



Tiene un patio-jardín precioso que invita a quedarse allí con un buen libro, una copa de vino y en buena compañía..

Pero uno de sus referentes quizá sea el restaurante, una maravilla. Cenamos allí y fue una auténtica delicia, pasado seis años de nuestra estancia, no recuerdo los platos, me viene a la mente una especie de pastel de patata sabrosísimo. Realizan cartas de temporada muy bien elaboradas, con bastante variedad. Me impacto que pudimos pedir copas de vino sueltas, en aquella época no era normal, esto te permite probar diferentes variedades, me pareció una idea genial. El trato resultó exquisito, la presentación de los platos excelente, en definitiva una cena que no debéis perderos si os alojáis aquí.

Tema aparte es el desayuno, una de mis debilidades, uno de los más altos en mi ranking, se une la variedad del buffet con el trato personalizado, recuerdo unos yogures y unas mermeladas impresionantes. Un desayuno muy variado y encima te lo sirven de una manera personalizada, es un auténtico lujazo. Por la mañana, todavía con la pereza en el cuerpo que te sirvan  y no tener que levantarte a por los platos se agradece sobremanera. Un auténtico acierto.

Dimos un largo paseo por la ribera del Tormes, rodeado de árboles, hay zonas de baño aprovechando las pozas que las grandes piedras del cauce y la erosión han formado. Toda la zona de la Sierra de Gredos, tanto en el Valle del Tiétar, como en el del Tormes se encuentran muchas piscinas naturales. Esto incluso llega hasta la Comarca de la Vera y el Valle del Jerte ya en Cáceres. Una excursión con un nivel fácil y muy recomendable, recuerdo que al volver para acortar el camino nos metimos por mitad de un bosque de pinos a la aventura, y resultó bien, nos orientamos correctamente y la vuelta fue más llevadera.

Bonito paisaje

Poza

A que da un poco de miedete



Subimos en coche hasta los pies del Circo de Gredos, donde nos esperaba con una ventisca importante, el viento y la nieve se te metía por todo los lados, pero lo mejor estaba por llegar. Al despertar al día siguiente nos encontramos una sorpresa final, una buena nevada, un palmo, fue precioso ver todo ese paisaje blanco. Salimos al jardín y pisamos la nieve recién caída, es un gustazo romper esa perfecta estampa que teníamos ante nuestros ojos.


El monstruo de las nieves

El pueblo nevado

Jardín nevado, que ganas de pisarlo


Otro tema fue sacar el coche de donde lo teníamos, las ruedas derrapaban en la nieve, y  al no tener cadenas nos costó un buen rato salir de allí.

En definitiva fue un viaje muy romántico, en un lugar para el  descanso con buena comida y bonitos paisajes. Que más se puede pedir. Os recomiendo El Milano Real como alojamiento, eso sí no es barato, pero merece la pena pagarlo, por lo bien que te tratan, te sientes especial en ese hotel. Es otra manera de disfrutar del entorno rural con pequeños lujos que dan una satisfacción aún mayor al viaje.